Existe una mujer en mí, un rostro angelical murmurándome un te quiero, un alma que acaricia mi lado más sediento, una estrella capaz de engendrar amor y procrear vida, pura existencia, pura savia de alegría. Aquella mujer deambula por la tierra, a veces vulnerable, a veces hermosamente tierna. A veces más fuerte que la misma tierra, empujando las carretas de lo imposible hacia el horizonte de la paciencia. Aquel rostro lo cargamos todos. El rostro de la madre que nos trajo a la vida. Que nutrió nuestra carne como un soplo de fe mientras sus pechos sufrían. El rostro de la abuela que nos colmó de júbilo, que llenó nuestros días de dulzura, de gracia, de indultos. El rostro de la hermana que nos apoya sin cesar, en la cual reposamos y respiramos mientras nos acogemos en su complicidad. El rostro de la amada que nos embellece el espíritu, que satura nuestras fibras de pasión, fortaleza, y amor onírico. Y está la mujer que eres tú, mujer global, mujer total, mujer universal: Mujer que caminas por las calles de Somalia, librando la batalla por tu pueblo en agonía, inhalando las balas que enrarecen cada uno de tus cortos días. Luchando por tu cuerpo que ansías proteger para aislarlo de los lobos que te quieren corromper. Mujer que convives en la miseria haitiana, buscando la paz dentro de un pueblo en llamas. Rebuscando en el lodo para poder subsistir, y alargar tus años para ver tus hijos vivir. Mujer que coexistes en la dureza yemenita, con tu semblante cubierto empapada en sudor y con tu aguerrida voluntad siempre en espera del final del dolor. Cuánto has guerreado contra el calor y la ira, contra la natura hostil que amedrenta tus energías, con la irracionalidad que te atañe en tu caminar y en cada hora de tu modesta vida. Mujer que trabajas la tierra en la India, vitalizando las semillas que dan de comer a tu familia. Cuánto laboras para poder sobrevivir, con la pobreza amenazando siempre tu triste y sombrío perfil. Mujer que te entrenas en la milicia israelí, que buscas proteger a los tuyos de un enemigo que acecha. Cuánta fuerza demuestras en tus logros y en tus altas exigencias.
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